El fin de semana pasado salí a cenar con mis padres por Madrid. Paseando por la zona de Malasaña, nos llamó la atención una terraza abarrotada situada en la Plaza de Carlos Cambronero. Nos acercamos, nos gustó el ambiente y supusimos que la cola de gente esperando fuera sería por algún motivo. Todo esto nos empujó a decidirnos quedarnos en Lamucca de Pez. Cenar en la terraza nos fue imposible, teníamos como a 11 personas por delante de nosotros, así que nos tocó cenar dentro, donde la lista de espera era mucho menor.

El otro día os contaba qué hice durante mis primeras horas en Varsovia, pero aún me quedan muchos otros rincones de la ciudad que os quiero descubrir. En la tarde del sábado paseamos por el parque Ogród Saski y descansamos en uno de sus muchos bancos antes de dirigirnos al Palacio de la Cultura y la Ciencia, el edificio más alto de Varsovia. Subimos hasta arriba para contemplar la ciudad desde las alturas. Es curioso cómo, dependiendo desde qué lateral mires, la imagen de la ciudad y sus edificios cambian con tanta claridad. Cada barrio es un mundo.

Ay, cómo me gusta viajar. ¿¡Y a quién no!? De verdad, creo que pocas cosas hay más bonitas que conocer un sitio nuevo. No hay mejor inversión que viajar. Bueno, al lío. Como algunos sabréis, he trabajado 3 veranos de monitora en un campamento en Estados Unidos. Esta experiencia me ha permitido entablar amistad con personas de diferentes países. ¿Y por qué os cuento esto? Básicamente porque mi último viaje fue para visitar a una de estas amigas. A Anja, de Polonia. Actualmente estudia en Varsovia, así que este fue mi destino.

Quería haber actualizado el blog antes pero no he tenido mucho tiempo. Así que os voy a resumir un poco lo que hemos estado haciendo durante este par de semanas. Los primeros días estuvimos tomando un curso de high ropes.

¡Hola de nuevo! Antes de nada, voy a empezar poniéndoos al día. Cuando llegué a Nueva York, fuimos al hostal a dejar las cosas y a reunirnos con otro amigo. Aunque estábamos muy cansados, decidimos ir a dar una vuelta.

Con el ritmo que llevo últimamente, aprovecho los días que estoy en Madrid para quedar con amigos y familiares. Aunque sea solo para darme la bienvenida y despedirme de nuevo en cuestión de horas. Así es, me marcho otra vez. 

Todas las personas que me conocen, aunque sea un poquito, saben que viajar es una de mis pasiones. Emplear el dinero para explorar mundo nunca es un gasto, sino una inversión. Por esta razón viajo siempre que tengo la oportunidad, es una forma de aprender y crecer, y lo mejor es que es muy divertida. En mi universidad de Lille hay una asociación que organiza excursiones de un día y viajes. El sábado pasado tocaba Luxemburgo en un día, y… ¿por qué no ir?

Tras pasar el polvo y quitar más de una telaraña, vuelvo a dejarme caer por aquí. Me acabo de dar cuenta de que la última vez que actualicé el blog fue el pasado 5 de mayo, lo que se traduce a seis meses o a medio año (aún me asusta más dicho de esta forma). Qué rápido pasa el tiempo… ¿verdad? Y más cuando no paras de hacer cosas. ¿Y dónde me he metido en todo este tiempo?

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