Biarritz, Septiembre 2013

Todo lo que necesitaba después de casi tres meses separada de mi familia era una pequeña escapada junto a mis padres y hermana. A mediados de septiembre, nos fuimos a Biarritz, una localidad situada en el suroeste de Francia y a escasos 20 km de la frontera con España. Unos cuantos años atrás, al volver de un viaje a París, pasamos una tarde bañándonos en una de las playas de esta ciudad. Debido a que nos quedamos con ganas de más y que está cerca de España, decidimos volver a Biarritz. La verdad es que es un sitio encantador, ideal para pasar unos días si quieres desconectar y disfrutar de sus playas.

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Además, si eres amante del surf, Biarritz es ideal para ti ya que sus mares tienen muy buenas olas. Puedes ver surfistas a todas horas del día y hay cantidad de tiendas donde comprar material. Nosotros no nos animamos a hacer surf pero, igualmente, disfrutamos de sus olas. Éstas eran de las típicas olas con las que tienes que tener cuidado para no dar veinte vueltas bajo el agua y terminar con el traje de baño de cualquier forma, menos en su sitio. Un día pasamos toda la tarde en la playa y, aunque hacía algo de frío,  mi hermana, madre y yo nos bañamos durante horas, sobreviviendo a grandes olas y sin poder parar de reír.

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Sin duda alguna, mi momento favorito del viaje fue la cena en un buffet libre de marisco, un auténtico paraíso para mí. Fue en un restaurante junto al mar llamado Café de la Grande Plage. Mi padre y yo amortizamos los 40 euros que costaba por persona con platos y platos de ostras, mejillones, almejas, bígaros, etc. Solo me faltaba un buen puñado de percebes para ser la chica más feliz del mundo. Y para el postre, entre otras cosas, había diferentes tipos de queso, otra de mis pasiones.

Una mañana fuimos de visita a Bayonne, otra ciudad situada en el sur de Francia, a tan solo 20 minutos en coche desde Biarritz. Tenía una preciosa catedral y un gran mercado, en el que compramos queso y rilletes, que luego comeríamos en un mirador frente al mar.

ImagenUna de las tardes, tuvimos la posibilidad de ver una puesta de sol preciosa. Creo que fue la más bonita que he visto nunca. El sol iba desapareciendo poco a poco, dando la impresión de que se iba sumergiendo dentro del mar. Ese mismo día por la noche, fuimos al casino de la ciudad. Nunca había estado en uno antes. A pesar de que me gusta el juego, no creo que vuelva a entrar en otro pronto. ¡Perdí todo el dinero en cuestión de minutos!

He de admitir que soy amante de Francia. Estoy deseando volver y disfrutar de unos moules et frites en alguna terraza con vistas al mar.

Si quieres ver más fotos de mi viaje, ve a…

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Biarritz, Septiembre 2013
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SofiaPozuelo
sofiapozueloarto@gmail.com
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