El 14 de septiembre de 2014 es una fecha que jamás podré olvidar. Y no debido a que era el día de mi 21º cumpleaños, sino a que comenzaba una aventura nueva. Y eso, amigos lectores, es una de las mejores sensaciones que se puede tener en este mundo.

Semana tras semana, voy descubriendo un poquito más de Lille y todos los rincones que esta bonita ciudad esconde, esperando a ser descubiertos por sus visitantes. Ayer, sin esperarlo ni planearlo, no paré en todo el día. Por la mañana fui a correr a la Citadelle (parque que os enseñaré en otro post), cuando llegué a casa comí con mis vecinas, me duché y nos fuimos a la Grand Place. Queríamos ir porque se celebraba una pequeña manifestación en la que se aclamaba justicia por los 43 estudiantes asesinados en México. Fue muy triste y conmovedor. Es muy difícil creer que cosas como éstas puedan seguir sucediendo en la actualidad.

Tras pasar el polvo y quitar más de una telaraña, vuelvo a dejarme caer por aquí. Me acabo de dar cuenta de que la última vez que actualicé el blog fue el pasado 5 de mayo, lo que se traduce a seis meses o a medio año (aún me asusta más dicho de esta forma). Qué rápido pasa el tiempo… ¿verdad? Y más cuando no paras de hacer cosas. ¿Y dónde me he metido en todo este tiempo?

Para contaros esto debo remontarme a unos años atrás. Era septiembre del 2011 y, antes de pisar mi primera clase en la universidad, recuerdo que ya estaba mirando la relación de plazas Erasmus que tenía mi facultad. La curiosidad por salir fuera de mi país a explorar otras culturas y a conocer gente extranjera siempre ha residido en mi interior. Porque, ¿qué hay mejor que conocer mundo?

Pin It on Pinterest