13 junio 2015: Hasta septiembre España

Con el ritmo que llevo últimamente, aprovecho los días que estoy en Madrid para quedar con amigos y familiares. Aunque sea solo para darme la bienvenida y despedirme de nuevo en cuestión de horas. Así es, me marcho otra vez. Mientras escribo estas líneas estoy en el aeropuerto, con mi ropa cómoda y mi cara de sueño (por no decir pintajas), esperando a embarcar en el avión que me llevará a Londres, donde me encuentro con un amigo para sobrevolar juntos el océano Atlántico hasta NYC. Como muchos sabéis me voy por tercer verano consecutivo a trabajar en un campamento en el estado de Nueva York.

Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que fui. Era dos años más joven y era mi primera experiencia de este tipo. Aunque un par de años no es mucho, siento que he madurado y he aprendido tanto durante este tiempo que veo a mi yo de esa época como tan solo una niña… ¡Una niña atrevida y con mucha ilusión! Fue el 11 de junio de 2013. Siempre recordaré esa fecha con un cariño especial.

Digamos que desde siempre me he sentido muy atraída por la idea de ir a otros países y conocer a gente de diferentes culturas. Todos los años miraba de cara al verano con esperanza y convencida de que iba a ser el definitivo. Cuando llegaba la fecha, por unos motivos o por otros, no tenía la suerte de adentrarme en alguna de las aventuras con las que tanto había soñado durante el resto del año. Pero aquel martes 11 marcó un antes y un después. Desde entonces he sido un poco culo inquieto… Aunque esto acaba de empezar y aún me queda mucho camino que recorrer.

Lo reconozco, no os voy a engañar, en algunas ocasiones echo de menos a mi familia, amigos, hogar, país, etc. Pero eso no es excusa para quedarse en casa de brazos cruzados. Confía en mí, saber que van a estar ahí esperando para cuando estés de vuelta siempre es muy reconfortante. Lo que siento y pienso se simplifica a la idea de que no quiero renunciar a conocer el resto del mundo por nadie ni por nada. Sentir que no tienes ninguna atadura que te haga estar siempre en el mismo lugar sienta tan bien… ¿verdad? Creo que no hay nada equiparable a esta sensación de libertad e independencia.

Como ya os he adelantado, me queda por delante un verano increíble trabajando en Long Lake Camp, un lugar maravilloso que realmente se ha convertido en mi segundo hogar. Los dos años anteriores escribía a menudo en mi diario sobre lo que hacía o cómo me sentía. Esta vez quiero dar un paso adelante y compartir estos sentimientos y experiencias con los que me quieran leer. Quién sabe, quizá así consiga animar a alguno o alguna de vosotros a coger las maletas y hacer aquello con lo que lleváis un tiempo fantaseando pero aún no os habéis atrevido.

¡Hasta la próxima!

Puntúa este post

SofiaPozuelo
sofiapozueloarto@gmail.com
1Comment

Deja un comentario

Pin It on Pinterest

Share This