Varsovia, abril 2016 (II)

El otro día os contaba qué hice durante mis primeras horas en Varsovia, pero aún me quedan muchos otros rincones de la ciudad que os quiero descubrir. En la tarde del sábado paseamos por el parque Ogród Saski y descansamos en uno de sus muchos bancos antes de dirigirnos al Palacio de la Cultura y la Ciencia, el edificio más alto de Varsovia. Subimos hasta arriba para contemplar la ciudad desde las alturas. Es curioso cómo, dependiendo desde qué lateral mires, la imagen de la ciudad y sus edificios cambian con tanta claridad. Cada barrio es un mundo.

Visitamos el Museo judío de Varsovia, inaugurado hace tan solo 3 años. Se enfoca especialmente en el recorrido que tuvo la comunidad judía en tierras polacas a lo largo de la historia. El edificio, que cuenta con una arquitectura admirable gracias a su forma y fachada de cristal, se encuentra en lo que era antiguamente el centro del barrio judío.

Llegó la noche y con ella las ganas de fiesta. Mi amiga me llevó a una zona por la que suele salir. Para calentar motores fuimos a Pijalnia wódki i piwa (“el lugar donde beber vodka y cerveza”), un local muy abarrotado que ofrece una gran variedad de chupitos. Luego fuimos a una discoteca llamada Sketch Nite. La música aquella noche era comercial y muy bailable. Lo que más me gustó del sitio es que ofrecían gofres recién hechos gratis en el patio delantero. No vienen nada mal a las 4 de la madrugada después de haber bailado durante varias horas.

El domingo fue más relajado. Nos levantamos bastante tarde. Lo primero que hicimos fue ir al parque Łazienki, el parque más grande y famoso de la ciudad. Es una auténtica preciosidad. Destacar el enorme lago, los numerosos senderos por los que pasear, sus palacios y el monumento dedicado a Frédéric Chopin. Este día comimos en un restaurante de comida sanota, SAM. El local es muy mono, la comida está rica y además cuenta con una tiendecita en la que comprar pan con muy buena pinta y otros productos bio.

Por la tarde, mi amiga Anja me llevó a la Biblioteca de la Universidad de Varsovia. La biblioteca tiene un jardín en la azotea. ¡Me encantó! ¿Qué mejor para descansar de estudiar que subir ahí arriba a contemplar la ciudad y tomar un poco de aire fresco? Merece mucho la pena visitar este lugar.

Y este fue todo mi recorrido por la capital polaca. Fue un viaje corto pero muy especial. La ciudad me sorprendió y me ha dejado con ganas de volver a Polonia. Quizá la próxima vez sea a Cracovia, ¿qué me decís?

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Biblioteca de la Universidad de Varsovia

Vistas desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia

Monumento a Chopin en el parque Łazienki

Varsovia, abril 2016 (II)
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SofiaPozuelo
sofiapozueloarto@gmail.com
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