El trayecto desde Los Angeles hasta San Francisco fue sin duda alguna el más bonito de todo el viaje. Recorrer todos esos kilómetros por la costa californiana te regala paisajes espectaculares que se quedarán grabados en tu memoria. Por eso tardamos casi todo el día en recorrer una distancia que se podía hacer en 6 horas y media.

Esa mañana nos despertamos con un objetivo en mente: el cartel de Hollywood. Nos levantamos de la cama, desayunamos, cogimos el coche y pusimos rumbo hacia él. Una de nosotras buscó en internet alguna caminata que se acercara al famoso cartel. Terminamos yendo al Runyon Canyon Park. Antes de seguir, ya os adelanto que se ve el cartel de Hollywood, sí, pero desde bastante lejos.

Nuestro segundo día en la increíble ciudad de Los Angeles comenzó por ir a buscar nuestro coche. Es imposible visitar esta ciudad sin alquilar uno ya que es gigante y las distancias son muy largas. Incluso en coche tardarás un ratito para ir de un lado a otro, y más si pillas uno de esos atascos típicos de las películas hollywoodenses. Una vez Maurice (así apodamos al coche, no me preguntéis por qué) era uno más del grupo, pusimos rumbo a Venice.

El verano pasado hice un increíble road trip con dos amigas por la costa oeste de los Estados Unidos. Sin duda alguna, fue uno de los mejores viajes de mi vida. Salíamos de JFK temprano por la mañana por lo que decidimos pasar la noche en el aeropuerto y ahorrarnos el alojamiento en Nueva York. Solo os digo que creo que dormí algo más de una hora en toda la noche.

El fin de semana pasado salí a cenar con mis padres por Madrid. Paseando por la zona de Malasaña, nos llamó la atención una terraza abarrotada situada en la Plaza de Carlos Cambronero. Nos acercamos, nos gustó el ambiente y supusimos que la cola de gente esperando fuera sería por algún motivo. Todo esto nos empujó a decidirnos quedarnos en Lamucca de Pez. Cenar en la terraza nos fue imposible, teníamos como a 11 personas por delante de nosotros, así que nos tocó cenar dentro, donde la lista de espera era mucho menor.

El otro día os contaba qué hice durante mis primeras horas en Varsovia, pero aún me quedan muchos otros rincones de la ciudad que os quiero descubrir. En la tarde del sábado paseamos por el parque Ogród Saski y descansamos en uno de sus muchos bancos antes de dirigirnos al Palacio de la Cultura y la Ciencia, el edificio más alto de Varsovia. Subimos hasta arriba para contemplar la ciudad desde las alturas. Es curioso cómo, dependiendo desde qué lateral mires, la imagen de la ciudad y sus edificios cambian con tanta claridad. Cada barrio es un mundo.

Ay, cómo me gusta viajar. ¿¡Y a quién no!? De verdad, creo que pocas cosas hay más bonitas que conocer un sitio nuevo. No hay mejor inversión que viajar. Bueno, al lío. Como algunos sabréis, he trabajado 3 veranos de monitora en un campamento en Estados Unidos. Esta experiencia me ha permitido entablar amistad con personas de diferentes países. ¿Y por qué os cuento esto? Básicamente porque mi último viaje fue para visitar a una de estas amigas. A Anja, de Polonia. Actualmente estudia en Varsovia, así que este fue mi destino.

Todas las personas que me conocen, aunque sea un poquito, saben que viajar es una de mis pasiones. Emplear el dinero para explorar mundo nunca es un gasto, sino una inversión. Por esta razón viajo siempre que tengo la oportunidad, es una forma de aprender y crecer, y lo mejor es que es muy divertida. En mi universidad de Lille hay una asociación que organiza excursiones de un día y viajes. El sábado pasado tocaba Luxemburgo en un día, y… ¿por qué no ir?

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