Zaragoza, mi tierra

Antiguamente las personas no solían salir de sus pueblos o ciudades, pasaban todos los años de sus vidas en el lugar en el que nacían. Incluso en la actualidad, se puede encontrar algunas personas mayores que nunca han dejado su tierra ni por un par de días. Cuando tenía 11 años, dejé mi ciudad natal, Zaragoza, para venir a vivir a Madrid. No fue un cambio enorme, alrededor de 300 km de grande, pero siempre duele dejar la tierra. Ahora me encanta el hecho de vivir en Madrid y creo que no volvería a la capital aragonesa. Sin embargo, me encanta volver a visitarla de vez en cuando.


Este puente lo he pasado en Zaragoza. Toda la gente que actualmente vive en una ciudad en la que no ha nacido y pasado toda su vida, sabe cómo es el sentimiento de estar en la tierra. Pasear por la ciudad y pasar por aquellos rincones donde pasaste tu infancia a la vez de ir recordando historias y costumbres únicas es algo mágico. Una sensación cercana a la nostalgia, producida por saber que no vas a volver a vivir esos momentos, pero también cercana a la alegría, por saber que los has vivido.

Cuando voy a mi ciudad, un par de veces al año mínimo, hay ciertas costumbres que no abandono y sitios a los que siempre vuelvo. Uno de estos sitios es el parque Pignatelli. Es un parque medianamente grande situado a lo largo del paseo de Cuéllar. Es sin duda uno de los lugares de la ciudad más especiales para mí, ya que cuando era pequeña pasaba horas y horas aquí. Mi rincón favorito es donde están las colchonetas elásticas. Siempre que íbamos al parque, rogaba a mi madre que me diera algo de dinero para ir a saltar.

Caminar e ir de compras por el paseo de la Independencia tampoco falta nunca. La evolución de este paseo durante los últimos años es bastante notable. Con sus carriles para bicicletas y el tranvía, luce totalmente diferente y moderna. Otra opción para ir de compras es el Parque Comercial Puerto Venecia, a las afueras de la ciudad. Aparte de tener todas las tiendas y restaurantes que puedes encontrar en cualquier lugar, se puede hacer otras actividades. Hay un lago en el que puedes montar en barca, una piscina para hacer surf durante los meses más cálidos, o incluso puedes tirarte por una tirolina.

Por último, una visita obligada cada año es ir a la Plaza del Pilar. Recuerdo ir de pequeña y dar de comer a las palomas. Me encantaba. Después de pasar por el Pilar, ya son dos veces seguidas las que vamos a tomar algo a Tragantúa Gran Taberna, situado en la Plaza Santa Marta. La verdad es que está todo muy bueno. No dejéis de probar las croquetas de jamón. ¡Riquísimas!

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SofiaPozuelo
sofiapozueloarto@gmail.com
1Comment
  • carla
    Posteado a las 15:54h, 06 noviembre Responder

    gracias por compartir con nosotros tus rincones 😉 yo no conozco zaragoza pero hace tiempo que está en mi lista de escapadas. un beso

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