Algo que hice en mi última visita a Nueva York y que recomiendo muchísimo es disfrutar de las vistas de Manhattan, pero desde fuera de la isla. En mis anteriores visitas a Nueva York, subí al Empire State y al Rockefeller y también es una experiencia que recomiendo, ya que es impresionante y las vistas son también muy buenas.

En nuestro séptimo día de viaje salimos temprano de San Francisco con dirección a Yosemite. Para quienes no lo conozcáis, el Parque Nacional de Yosemite es famoso por sus acantilados de granito, saltos de agua, gran diversidad biológica y, por supuesto, su inmensa belleza. Ocupa cerca de 3000 km² y está situado en California, a unos 320 km de San Francisco.

Redactando estos posts sobre el viaje me he recordado a mí misma lo bonita que es San Francisco. Es una ciudad con mucho que ofrecerte, que te inspira y llega al alma. Me encantaría poder volver y seguir curioseando por sus calles y rincones más encantadores. Pero de momento me tendré que conformar con escribir sobre mis días en este precioso lugar del mundo.

¡Por fin nuestro primer amanecer en San Francisco! Nos levantamos temprano, teníamos mucho que explorar por este bello lugar. Nos recargamos de energía y salimos a patearnos la ciudad. Paseamos por Alamo Square, donde se encuentran las famosas Painted Ladies (Steiner Street), un conjunto de casas de estilo victoriano pintadas de diferentes colores. En general, todas las casas de esta zona son muy coloridas y llamativas.

El trayecto desde Los Angeles hasta San Francisco fue sin duda alguna el más bonito de todo el viaje. Recorrer todos esos kilómetros por la costa californiana te regala paisajes espectaculares que se quedarán grabados en tu memoria. Por eso tardamos casi todo el día en recorrer una distancia que se podía hacer en 6 horas y media.

Esa mañana nos despertamos con un objetivo en mente: el cartel de Hollywood. Nos levantamos de la cama, desayunamos, cogimos el coche y pusimos rumbo hacia él. Una de nosotras buscó en internet alguna caminata que se acercara al famoso cartel. Terminamos yendo al Runyon Canyon Park. Antes de seguir, ya os adelanto que se ve el cartel de Hollywood, sí, pero desde bastante lejos.

Nuestro segundo día en la increíble ciudad de Los Angeles comenzó por ir a buscar nuestro coche. Es imposible visitar esta ciudad sin alquilar uno ya que es gigante y las distancias son muy largas. Incluso en coche tardarás un ratito para ir de un lado a otro, y más si pillas uno de esos atascos típicos de las películas hollywoodenses. Una vez Maurice (así apodamos al coche, no me preguntéis por qué) era uno más del grupo, pusimos rumbo a Venice.

El verano pasado hice un increíble road trip con dos amigas por la costa oeste de los Estados Unidos. Sin duda alguna, fue uno de los mejores viajes de mi vida. Salíamos de JFK temprano por la mañana por lo que decidimos pasar la noche en el aeropuerto y ahorrarnos el alojamiento en Nueva York. Solo os digo que creo que dormí algo más de una hora en toda la noche.

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